MODELO DE GESTIÓN ESCOLAR

El problema de los logros de aprendizaje casi siempre se ha enfocado en los procesos pedagógicos en al aula. Sin embargo, estudios recientes indican que la gestión escolar también incide de manera importante en el problema. (“Comprendiendo la escuela desde su realidad cotidiana: Estudio cualitativo en cinco escuelas estatales de Lima”. UMC. Ministerio de Educación. 2006). De otro lado, existe le evidencia empírica de los colegios de Fé y Alegría que –trabajando con los mismos insumos pedagógicos que otras escuelas y colegios públicos- logran mejores resultados.

En términos amplios se entiende por gestión escolar, a como hace la escuela para desarrollar sus funciones: como planifica, como se organiza para la acción, como se relacionan directores, padres, docentes y alumnos, etc.

Como antecedente, el proceso de curricular de los 90, planteó un cambio del modelo de gestión escolar: del modelo tradicional basado en una estructura jerárquica vertical en la cual el Director era el principal responsable y protagonista, a un modelo con relaciones mas horizontales y donde las decisiones se debían adoptar de manera participativa, por el conjunto de la Comunidad Educativa, y en el cual, fundamentalmente, los padres de familia debían asumir un rol activo. Es así que ya en 1996 se introdujo el tema de la diversificación curricular en las instituciones educativas, la formulación de los Proyectos  Curriculares de Centro (PCCI) y de los Proyectos de Desarrollo          Institucionales (PDI), la conformación de los Municipios Escolares, entre otros.

Posteriormente, la Ley 28044  institucionalizó este nuevo modelo educativo, con la creación de los Consejos Educativos Institucionales (CONEI) como órgano colegiado de la Comunidad Educativa para la toma de decisiones y la elaboración del Proyecto Educativo Institucional (PEI), como principal instrumento de participación y de gestión de la institución educativa.

Sin embargo, este modelo no se ha llegado a implementar en la práctica. Estudios indican que los actores (directores, docentes, padres de familia, alumnos) no han llegado a entender e interiorizar el modelo y por lo tanto las dificultades para ponerlo en práctica.

El MED ha emitido numerosas directivas y normas para establecer la perentoriedad de constituir los CONEI y formular los PEI en las instituciones educativas. Sin embargo, la mera formulación de los documentos no significa la participación efectiva de los involucrados. Y es que estos son procesos que no se pueden establecer “por decreto”. El resultado es que las  instituciones educativas ven esto como un requerimiento mas del MED y conforman sus CONEI y “formulan” sus PEI solo para cumplir con la norma.

La gravedad de esta deficiencia es que el diseño del sistema educativo –basado en una hasta ahora lejana autonomía escolar- se sustenta en este modelo de gestión. Su no puesta en práctica determina la falta de objetivos claros y responsabilidades definidas, dando lugar al desorden, la desorganización, perdida de autoridad, entre otros  problemas.

Este es un problema serio y que progresivamente va empeorando, como se evidencia en la creciente cantidad de conflictos entre los actores, actos de corrupción al interior de la escuela, y de denuncias ante las instancias respectivas.

Es claro que el actual modelo no funciona, pero también parece inviable un retorno al modelo anterior, mas aun si se considera el nivel y la calidad de los actuales directores. De allí, la necesidad de abordar el tema y plantear alternativas viables que resuelvan de manera efectiva este problema.